Este 8 de octubre se cumple el primer aniversario del fallecimiento de uno de los grandes referentes de la historia albirroja. Russo hizo toda su carrera como futbolista en el Pincha, fue bicampeón y años más tarde regresó como entrenador.
Este jueves se cumple un año de la muerte de Miguel Ángel Russo, una figura cuyo nombre quedó ligado de manera permanente a Estudiantes de La Plata. Fallecido el 8 de octubre de 2025 a los 69 años, construyó una extensa carrera como entrenador, pero para el Pincha representó mucho más: fue jugador, capitán, campeón y también técnico del club.
Nacido en Lanús el 9 de abril de 1956, Russo llegó a las divisiones juveniles de Estudiantes y encontró allí la única camiseta que vestiría profesionalmente como futbolista.
Su debut en Primera se produjo el 30 de noviembre de 1975, bajo la conducción de Carlos Salvador Bilardo, en un empate 2-2 frente a San Martín de Tucumán. Desde entonces se consolidó como mediocampista central y pasó a ocupar un lugar entre los futbolistas con mayor presencia en la historia del club.
Campeón con una generación inolvidable
Russo fue una de las piezas del mediocampo que marcó una época en Estudiantes junto a Alejandro Sabella, José Daniel Ponce y Marcelo Trobbiani.
Formó parte del equipo dirigido por Bilardo que conquistó el Metropolitano 1982, título que se concretó en febrero de 1983 con la victoria ante Talleres en Córdoba. Apenas cuatro meses más tarde, volvió a ser campeón con el Pincha en el Nacional 1983, esta vez bajo la conducción de Eduardo Luján Manera.
Aquellos dos campeonatos quedaron entre las páginas centrales de la historia albirroja y tuvieron a Russo como uno de los nombres que sostuvieron al equipo desde la mitad de la cancha.
Entre sus partidos más recordados aparece también el histórico empate 3-3 frente a Gremio por la Copa Libertadores, en el viejo estadio de 1 y 57, cuando Estudiantes terminó jugando con siete futbolistas y Russo convirtió el gol de la igualdad.
El regreso desde el banco
Su vínculo con Estudiantes continuó una vez finalizada su etapa como jugador.
En 1994, después del descenso del club, Russo regresó para conformar una dupla técnica junto a Eduardo Luján Manera. Ese ciclo consiguió el ascenso a Primera División y volvió a ubicar al equipo en la máxima categoría.
Con el paso de los años construyó una extensa trayectoria como entrenador dentro y fuera del país, aunque su relación con Estudiantes nunca desapareció. En 2016 alcanzó además la condición de socio vitalicio de la institución.
El 8 de octubre de 2025 el fútbol argentino recibió la noticia de su fallecimiento. Un año después, su recorrido sigue ocupando un lugar especial en La Plata: el de un futbolista que defendió una sola camiseta durante toda su carrera y que volvió al club cuando Estudiantes necesitó reconstruirse.


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